El arte como extensión_

McLuhan en su famoso libro "El medio es el mensaje", que hasta el día de hoy me parece una de las mejores obras que he leído, dedica buena parte de sus cavilaciones a la idea narcótica del ser humano como un individuo profundamente narcisista.


Paranoia . Eduardo Moreno

¿Narcisista? ¡Exacto! Para entenderlo tenemos que viajar al pasado, al momento donde los primeros seres tuvieron que valerse de sus pieles desnudas, de sus uñas blandas y de sus vulnerable cuerpos para sobrevivir en un mundo donde la naturaleza era nuestra única soberana. No solo era un mundo hostil, sino también era un mundo lleno del peligros. Lo venados corrían más rápido que nosotros, los jaguares eran más fuertes, los cóndores dominaban lo aires y lo peces el inmenso océano. Pero todo cambio cuando la nación de fuego atacó... En serio, nuestro primer gran logro como civilización fue domesticar el fuego. Con su llegada, los primeros habitantes no solo extendieron las fronteras del día, sino que hicieron del la noche un espacio tan valioso que hasta ahora seguimos amándola como si se tratase de un recuerdo genético.


Y así fue el hombre extendiendo las capacidades de su cuerpo y de su mente. Y con la llegada de nuevas extensiones también acortamos las distancias e incluso torcimos el tiempo. Quien sospecharía que fueron lo inventores de la rueda los primeros físicos cuánticos de la historia. La rueda con su forma tan redonda y simple pasas desapercibida e ignorada. Sin embargo, la rueda representa una gran extensión para nuestras piernas, gracias a ella podemos acortar los tiempos de viaje y las distancias de un punto al otro. Ahora, regresemos al presente y pensemos en el Internet, pues es cierto Internet es una de las extensiones más maravillosas que hemos logrado porque a diferencia de la rueda que nos permite llegar más lejos; Internet ha interconectado nuestras mente y nos ha reducido a una cibernética omnipresencia. Podemos eliminar las diferencias horarias por completo y hablar de aquí a China, o comunicaron con nuestras sondas espáciales más lejanas desde casa.


McLuhan, advierte además un futuro preocupante para el ser humano de las extensiones, y es que somos tan adictos a ellas que no podemos concebir una vida sin ellas. Las amamos tanto, amamos tanto nuestras propias extensiones que técnicamente: amar tu carro es amar tus piernas y amar tu ropa es amar tus cabellos... y si no amas lo tangible, hablamos del arte. ¿Amás el arte? Creo, que en este mundo ciberpunk, posthumanista, el arte es una extensión de nuestra alma, de nuestro ser interno y en cierta forma nos da trascendencia e inmortalidad. Empero, en este juego de las extensiones hay una ley de intercambio equivalente que nos obliga a dar algo a cambio de igual valor por aquello que deseamos extender. Si pedimos un carro, obtenemos sedentarismo. Si pedimos una casa, obtenemos hacinamiento urbano, y así sucesivamente. Entonces la pregunta es, si creamos arte, ¿qué estaremos entregando a cambio?


Síguenos en:

@latrue.fanzine



Escrito por:

Darío Muñoz

@dariomunhoz