¿Cómo realizar un buen unipersonal? El caso de Teresa Ralli en la versión peruana de Antígona


El poeta y dramaturgo peruano José Watanabe adapta la popular tragedia griega Antígona para brindarnos una forma diferente para observar y analizar el teatro (a manera de poesía y unipersonal), una forma no cotidiana que no hubiera cobrado sentido si no hubiese sido representada en escena (a diferencia de otros clásicos griegos que pueden entenderse totalmente en la lectura). Es así que la obra teatral utiliza la metáfora para resaltar el vestuario y utilería. Quédate con nosotros para adentrarte, una vez más, en el bello mundo del teatro y saber cómo desarrollar un buen unipersonal.



Yuyachkani es probablemente el colectivo teatral peruano con mayor reconocimiento internacional, no es para menos, puesto que utiliza el trabajo teórico teatral de Europa, Asia y otros países de Latinoamérica para adaptarlo a nuestro contexto peruano. En esta propuesta, el terreno conflictivo ente el individuo y el Estado nos adentra en nuestra realidad nacional de manera sutil planteando una propuesta escénica interesante: un discurso político para desobedecer lo impuesto por un poder hegemónico y dictatorial. A continuación, brindaremos un pequeño análisis de cada personaje y de las herramientas actorales que caracterizan a cada uno de ellos (desde el trabajo corporal hasta el uso de elementos externos).


Antígona: Tragedia griega creada por Sófocles, narra la odisea de Antígona; hija de Edipo y Yocasta, y hermana de Ismene, Eteocles, y Polinices; que intenta enterrar, en contra del mandato del rey Creonte, a su hermano Polinices. Sin embargo, el rey se entera y la condena a ser encerrada viva en una tumba. Por dicho motivo, Antígona decide darse muerte a sí misma ahorcándose.

En primera instancia, examinaremos los personajes construidos: Ismene, Creonte, Antígona, el Guardia, Hemón y Tiresias (aparecen en escena según el orden mencionado). Queda claro, al final de la obra, que Ismene viene a ser la narradora y que esta desea dar a conocer la injusticia que dio muerte a sus hermanos, ella es elocuente y se «limita» a narrar la obra. Por otro lado, el soberbio y caprichoso Creonte desea que se cumpla su voluntad, su objetivo es impedir que sepulten a Polinices. No obstante, el de Antígona es lograr que su hermano descanse en paz, este deseo funciona como una alegoría concreta: el buscar a los familiares desaparecidos, buscarles un reposo (generando un símil con el Conflicto Armado Interno del Perú). Es por ello que el obstáculo de nuestra protagonista viene a ser el decreto que le prohíbe hacerlo.


Al inicio, Antígona presenta acciones reprimidas y un cuerpo tímido, pero, gracias al transcurso de la obra, logra formar un carácter fuerte. Igualmente, Hemón busca que su padre se apiade y ceda a la petición de su amada, este también presenta un carácter fuerte. Sin embargo, su presencia no opaca a la del rey Creonte. En contraste, el Guardia y Tiresias parecen compartir el rol de informantes, pero con ligeras variaciones en los objetivos.


Mientras que el del Guardia es brindar la noticia de que Antígona planea sepultar a Polinices; el de Tiresias, es anunciar los posibles efectos que conlleva el no darle entierro al hermano de Ismene. Cabe resaltar que las personalidades del Guardia y de Tiresias son distantes, e incluso contrarias. Por un lado, el Guardia se muestra temeroso; por el otro, el adivino es el «iluminador» de Tebas, el sabio, además de ser sereno y audaz. Vemos aquí la importancia de crear personajes diferentes en su psicología a la hora de generar un buen unipersonal.



En segunda instancia, es indispensable mencionar que cada personaje posee una diferente tonalidad de voz, así como diversos gestos característicos y una manera particular de llevar el pliegue de tela que funciona como prenda de vestir. Todo ello genera un entretejido entre los movimientos, la gestualidad y la voz, incorporándose acertadamente con la música para que, junto con las palmadas, se identifique el cambio de personajes a lo largo de la propuesta escénica. Cabe resaltar que los personajes masculinos, a excepción de Hemón, presentan una menor movilidad que los femeninos.


Es por todo lo expuesto que se logra un diverso repertorio de personajes claramente identificables. Por ejemplo, Ismene se caracteriza por tener el pliegue de tela en su hombro izquierdo (aunque en un par de escenas se muestre en el derecho) y por utilizar diferentes recursos de voz, mientras que Creonte se ve mayor, más pesado y con una voz más profunda (la más áspera de todas); además, tiene poca movilidad y su mirada se caracteriza por tener las cejas caídas; y su rosto, por gestos excesivos en los labios, Creonte posee la voz ronca, la proyecta con mayor intensidad y volumen, y usa el pliegue de tela a manera de capa. Por el contrario, Antígona se caracteriza por llevar puesto el pliegue en todo el cuerpo a manera de vestido; sin embargo, la tela no llega a cubrirle la espalda. Asimismo, tiene la voz más aguda entre todos los personajes, su tonalidad se caracteriza por ser la de mayor nostalgia.


Continuemos deconstruyendo a los personajes, mientras que Hemón usa el pliegue de tela como una mezcla entre chalina y capa, proyectando una voz suave y profunda; Tiresias, además de su avanzada edad y ceguera (evidentes en la expresión corporal de Ralli), adquiere la manía de poner la mano izquierda en su espalda y a la altura de la cintura. La voz chillona de Tiresias, que no viene a ser ni aguda ni grave, y el pliegue de tela que le cubre la cabeza y el torso a manera de velo ayudan en la construcción de la personalidad de este personaje.


Para finalizar, el Guardia, que posee el menor número de apariciones, también brinda características para reconocerlo. Es así que utiliza el pliegue de tela como poncho; además, posee una ligera joroba y el brazo izquierdo casi inmóvil, y que (como ya mencionamos) no se desplaza con facilidad. Estas herramientas brindan la sensación de que el Guardia es un hombre débil de avanzada edad. Por otro lado, también es representado como si tuviera el cuello corto y con la manía de inclinar reiteradas veces la cabeza. Vemos en este segmento, la importancia de crear personajes diferentes en su corporalidad, tonalidad y gestualidad a la hora de generar un buen unipersonal.



En tercera instancia, podemos afirmar que la relación de la actriz con la utilería, la música y el espacio guarda una estrecha relación con el desarrollo de los personajes y los cambios esporádicos entre ellos. La música fue utilizada para resaltar momentos cruciales en las escenas y, en su mayoría, para el cambio de estas y de personajes; el espacio escénico estaba compuesto por un cajón y una silla de madera con la cual se interactuaba e incluso representaba uno que otro personaje; y las otras herramientas externas a la actriz (la neblina, las luces rojas y azules) generaron, dependiendo de la escena, diversa simbología gracias a la psicología del color. De igual manera, los sonidos de viento y marea generados por la proyección vocal de la actriz, junto con el delicado sonido del violín, agudizaron los sentidos de la audiencia.


Como mencionamos, Teresa Ralli viste prendas ligeras y un pliegue de tela que sirve para representar el vestuario de los diversos personajes, el momento en el cual está sin el pliegue significa que se está produciendo la transición de un personaje a otro, esta viene acompañada de música e inclusive de palmadas por parte de la actriz. Es así que se consigue una simbiosis exitosa entre las herramientas actorales (expresión corporal, gestual y vocal) y los elementos externos al actor (música, neblina, luces, etc.).


¿Qué características semióticas posee la utilería de la obra? Los objetos utilizados son pocos: un cajón y una silla de madera, una manta, y (si podría considerarse) arena. El cajón de madera es símbolo de misterio a lo largo de la obra, puesto que no existe interacción con este hasta el final (cuando se descubre que en su interior está la máscara que representa a Polinices). Dicha máscara blanca sin gestualidad, la manta y la arena del cajón representan el entierro, mas no el olvido.


En lo que respecta a la silla, se puede afirmar que es transportada a lo largo del espacio escénico. En contraste, Teresa personifica la silla. Por ejemplo, Antígona asume que la silla es su hermano. Este objeto forma a ser parte crucial de la obra al representar diversos personajes, es una herramienta utilizada con destreza, incluso las luces llegan a apuntar únicamente a la silla y así brindarle relevancia en algunas escenas (esto se da de manera similar con el cajón, pero al final de la obra). Además del uso de cantos para la elaboración de personajes, la danza es empleada para delimitar el espacio. Vemos aquí la importancia de crear personajes que se relacionen con su entorno escenográfico a la hora de generar un buen unipersonal.



A manera de conclusión, nos atrevemos a decir que la versión de Antígona de José Watanabe interpretada por Teresa Ralli es un claro ejemplo de un buen unipersonal teatral, ya que justifica el porqué es importante que una sola actriz realice todos los personajes, nos queda claro que fue transgredida para ser actuada por una sola persona y que existe cierta complejidad en la construcción de personajes diversos. Ya que te brindamos brutales spoilers, demás está repetir que la narradora revela su identidad al final de la obra, es Ismene, la hermana de Polinices y Antígona.


Dato sumamente interesante, puesto que los personajes pasan a través de Ismene y así adquieren presencia y relevancia. Desde la perspectiva del espectador, es una simple narración, solo existe una actriz, porque solo existe una narradora tanto en la ficción como en la realidad: los personajes solo son personificados por la narradora que, a su vez, es representada por Ralli. Ismene se presta para la representación, es «su historia», su voz. Por otra parte, los diversos diálogos en los cuales los personajes se dirigen al público como si fuera Tebas (el reino) hacen referencia a la sociedad peruana, al Conflicto Armado Interno, y a su relación con las víctimas y desaparecidos.